Conclusiones a la propuesta de incluir la categoría de Novela juvenil en los Premios Ignotus

Bueno, bueno, gentecilla. Ha llegado el momento de analizar las respuestas y el feedback que he recibido tras la entrada que publiqué hace unas semanas: «Literatura juvenil. ¿Categoría en los Ignotus?». He querido dejar un tiempo para repasar con calma y perspectiva no solo lo que se ha comentado a través del blog, sino en otras redes, además de charlas con otra gente a través de Skype; y la conclusión o conclusiones son un tanto agridulces para mí.

Como buena noticia, la gran mayoría respondió de manera afirmativa y con un argumento que me parece contundente: sí a la categoría porque hace falta incorporar sangre nueva/joven a la lista de votantes, o al menos que se interesen por estos premios. Y de los que no lo tenían tan claro o, directamente, decían «No», aunque pocos, sus argumentos me parecieron muy razonables:

  1. El YA no es más que una etiqueta comercial con una línea de separación difusa. Una obra de estas características podría quedar, perfectamente, como finalista en la categoría de Mejor Novela, sin más.
  2. ¿De qué sirve crear la categoría si al final votan los mismos de siempre y, por tanto, puede quedar tan «pobre» como otras? Por ejemplo, la de cómic.

Ni que decir tiene que estos argumentos me dieron que pensar. Así pues, decidí ser paciente y esperar la reacción de los «verdaderos» implicados: los lectores asiduos de juvenil.

Soy consciente de que mi público lector, además del target de seguidores en FB y Twitter, no va por estos derroteros; pero sí tengo contactos que se asocian con el sector juvenil, por lo que cuando compartieron o retwittearon la noticia (por cierto, muchísimas gracias por darle difusión) me aseguraba, en cierta forma, alcanzar la atención de los interesados. Sin embargo…, no, no; desgraciadamente, la respuesta ha sido casi nula. Parece ser que a los lectores jóvenes les importa poco si se incluye o no una categoría que los represente porque, básicamente, estos premios no les dicen nada; y ahí es donde creo que radica el verdadero problema: aunque incluir la categoría de Novela juvenil en los Premios Ignotus se muestra como algo bueno y necesario, a día de hoy es inútil. ¿Por qué? Dejadme que os lo liste, todo según el feedback que he recibido y las consiguientes apreciaciones, claro:

  1. Los Premios llevan veintiséis años vigentes, sin embargo, la relevancia no los acompaña. Mucho me temo que seguimos siendo cuatro gatos quienes los conocemos y los apreciamos.
  2. No me desprendo de la sensación de que a los jóvenes les daría igual que una obra fuera finalista o ganadora de los Ignotus, de la misma forma que no mirarían si tiene un Hugo, un Nebula o whatever en su palmarés. Algo que me parece muy sano, ojo, y corrobora la idea que tengo de que, al contrario que a los adultos, los premios no son tan relevantes para ellos a la hora de escoger lectura. Oye, chapeau por otro lado. En ese sentido soy igual.
  3. Si el esfuerzo por incluir la categoría viene de gente que, como yo, no lee juvenil (o sí) y espera que con ello vengan hordas de jóvenes a inscribirse en el listado de votantes para incorporar «sangre nueva», apaga y vámonos. No va a suceder. La iniciativa debe venir de los propios interesados, pero volvemos al punto 1. ¿Qué representan los Ignotus? ¿Los conocen siquiera? ¿Qué se está haciendo para publicitarlos? Uno de los argumentos más enarbolados para despreciarlos es que se tratan de premios a la popularidad. Ajá. ¿De qué popularidad estamos hablando, exactamente, cuando tantísima gente los desconoce?
  4. Ya hay premios de novela juvenil, ¿no? Eso por un lado. Por otro, me da en la nariz que no es que quieran una mención específica para darles visibilidad, sino que se reconozca que no leen (o escriben) «literatura menor». Y de nuevo volvemos a los puntos 1 y 2. El ruido y la implicación (publicidad, solicitud de voto, etc.) para que una obra aparezca como finalista en la categoría de Mejor novela debe venir de su parte; pero, una vez más, ¿por qué no es así? Porque no conocen los premios ni les ven relevancia. Así de simple. Y ojo, hablo de un «ellos» que se extiende más allá del fandom, porque fuera de este último ocurre lo mismo, lo mismo. Creemos que somos un montón, pero no es cierto. En mi caso, por ejemplo, hasta los treinta no descubrí qué era eso y llevaba toda la vida leyendo género fantástico. La suerte quiso que me enterara de la existencia de estos premios, así que imagino que hay muchos más que como yo fui una gran desconocedora en su día.

Dicho todo esto, no me opondría a la inclusión de dicha categoría en los premios, al contrario. Ahora bien, objetivamente, a día de hoy, no creo que eso suponga un «despegue» de los mismos en cuanto a popularidad. Insisto: la percepción que tengo es que los jóvenes no se van a inscribir en masa en la lista de votantes porque de pronto aparezca dicha categoría. Si ya cuesta que el friki medio se tome la molestia de mandar un email con sus datos para ser incluido en el censo, ¿por qué iba a ser diferente en este caso?

Para mí, ser finalista de los Ignotus es un gran honor porque supone un reconocimiento importante a mi trabajo. Sin embargo, y por poner un ejemplo, las grandes editoriales no se pegan por mí, a pesar de tener tantas nominaciones a cuestas (desde aquí, mil gracias a la pequeñas y medianas por interesarse). Así pues, quizás hay que trabajar un poco más, o mejor dicho, en serio, para dar a dichos premios la publicidad y el reconocimiento que se merecen y, entonces, quizás venga esa gran masa lectora a pedir el hueco que les corresponde.

Cuando así sea, tendrán todo mi apoyo, por descontado. Como alguien que aborrece los prejuicios, vengan de donde vengan, me dejaré la piel en vuestra causa. Mientras tanto, no voy a luchar batallas que no me corresponden. Ya tengo bastante con las mías, aunque, francamente, la implicación de los responsables debería de ser mayor y no limitarse a que los demás les hagan el trabajo «sucio». Pienso yo.

Literatura juvenil. ¿Categoría en los Ignotus?

Hace ya un tiempo, tras publicar la entrada «Finalistas Ignotus 2017: una reflexión breve no tan breve», tuve la oportunidad de mantener una conversación por Twitter con Iria G. Parente, que ha escrito a cuatro manos novelas como Rojo y oro o la trilogía Secretos de la luna llena, entre otros títulos juveniles, junto a Selene. ¿Qué propició dicha charla? Pues que en una de las anotaciones de ese artículo comenté que tenía la sensación de que había un desprecio, por parte de los votantes de dicho premio, hacia la literatura juvenil (donde, precisamente, predomina la presencia de autoras) y que quizás por ello no ha habido tantas nominadas en los veintiséis años que llevan vigentes los Ignotus.

Bueno, bueno. Antes de nada, quiero recalcar algo que ya comenté en dicha entrada y añadir un punto extra:

  1. Durante muchísimo tiempo los votantes han sido pro cifi, y eso se reflejaba tanto en el listado de finalistas como en los ganadores. Así pues, teniendo en cuenta lo poco que nosotras nos prodigamos en este género (mientras lo petamos en fantasía), parece lógico que nuestros nombres no salieran más a menudo.
  2. Sí que ha habido nominaciones a obras de corte juvenil, pero de autores extranjeros en su  mayoría. Y decir autores no es emplear el masculino genérico. Es como si autor y extranjero subiera puntos en excelencia, y entonces ya no importa que sea juvenil: la obra se convierte en «literatura».

Aclarado esto, prosigamos…

Durante la conversación con Iria me resultó evidente la rabia que esta llevaba dentro y el grito de «Estoy hasta los cojones de vuestro desprecio». Bueno, no lo dijo con esas palabras, pero así lo sentí, y es que aunque soy una asocial de mierda también soy muy empática, y los prejuicios me sacan de quicio tanto si me afectan personalmente como si no. Este caso es uno de ellos.

A ver, no leo juvenil por motivos que ahora no vienen a cuento (y recalco el «leo»), pero jamás entenderé que se la considere literatura menor. Vamos a ver, coño, eso es como despreciar las obras de género fantástico porque solo el realista es mierda de la buena. Ante eso digo: y un cojón de vaca. No, no voy a pedir disculpas por mi francés; las cosas como son: el esfuerzo de escribir es el mismo, solo cambia el objetivo potencial. Por otro lado, asumir que los jóvenes no tienen criterio lector es como asumir que los frikis de cifi, por ejemplo, tampoco lo tenemos porque solo queremos navecitas, y listo. Oh, pues mira, ya que sale el tema, a ti, lector de cifi de la juena, te digo una cosa: no me desprecies porque también me gusten las batallas espaciales y la cifi palomitera. No es tan fácil de escribir como parece. Malditas etiquetas que solo sirven para crear guetos de superioridad

Bueno, bueno, que me exalto toa y he venido a hablar de otra cosa. Como digo, después de aquella conversación, estuve dando vueltas a una idea: ¿Sería muy descabellado incluir la categoría de novela juvenil en los Ignotus y así darle el tratamiento/visibilidad que merece?

Por supuesto, para mí tenía todo el sentido del mundo. Además, ya tenía como referente a los Premios Kelvin que organiza el festival Celsius (consciente de que buena parte del grueso de sus asistentes es consumidor de literatura juvenil y el que forma las colas más largas para la firma de libros). Si solo tuvieran la categoría de novela nacional y extranjera, a secas, ¿cuántos miembros del jurado votarían por una novela juvenil? Sospecho que muy pocos; quizá ninguno; tal vez estoy metiendo la pata, pero de nuevo vuelvo a los Ignotus y lo que lleva sucediendo desde hace años. Así pues, no parece tan loco que se incluya la categoría en este premio, ¿no?

Sin embargo, y para mi sorpresa, cuando comenté esta reflexión con otra gente de mi entorno la respuesta fue un «No» rotundo. Paso a listar algunos de los argumentos que me dieron:

  1. A los Ignotus no le faltan categorías, le sobran.
  2. Es lo mismo que crear una categoría para autoras o de géneros específicos (cifi, fantasía, terror). Si la novela lo vale, no necesita un tratamiento especial.
  3. La lista de votantes se nos va a llenar de «críos» que pueden desvirtuar otras categorías con sus votos.

Ni que decir tiene que no estoy de acuerdo con los puntos 1 y 3, especialmente el último, pero sí es cierto que el 2 hizo que me parara a pensar con más detenimiento: el peligro de abrir la puerta a que los premios se llenen de siene y siene de categorías.

Subjetivamente, no me parecería mal que se incluyera la categoría de obra novel, por ejemplo, o de la que estoy hablando ahora: novela juvenil; aunque sí me parecería excesivo diferenciar por sexo u orientación o crear categorías de género literario específico cuando ya existen premios así, como por ejemplo los Nocte, entre otros.

Ahora bien, no consigo quitarme de la cabeza que la novela juvenil bien merece una categoría en los Ignotus, ya no por una cuestión de visibilidad, sino de reconocimiento.

Cierto es que las novelas juveniles que se publican en la actualidad no son como en mi época. Antes, las editoriales eran más estrictas con el contenido de dichas obras, mientras que ahora, si no me equivoco (y si me equivoco, que alguien me corrija), se permiten tacos, violencia, relaciones no normativas…, pero no sexo explícito, porque eso ya sería de adultos. Siendo así, escribir juvenil debería de ser fácil, no obstante, a mí no me lo parece. A lo mejor es que soy muy cortita, pero lo he intentado varias veces y he tenido que dejarlo por imposible. Por no hablar de que si de verdad fuera tan sencillo, y teniendo en cuenta lo bien que se vende el juvenil, muchos autores se habrían puesto a escribir alguna novela para sacarse unas perrillas, ¿no? Aunque claro, ¿no la escriben porque no se ven capaces, o porque no quieren «rebajarse»? El fantasma del prejuicio revolotea.

¿Qué quiero decir con todo esto? Bueno, para empezar, aunque no se puede entender la literatura juvenil como un tipo de formato o un género específico, a mí entender sí tiene una serie de características que la hacen reconocible cuando nos enfrentamos a su lectura, y la calidad, como cualquier obra de cualquier género, depende de la pericia de quien la escribe, no mengua por el público al que va dirigido. Por ello, sí creo necesaria la inclusión de esta categoría en los Ignotus, no en plan «Ay, pobrecito, vamos a dejar un huequito al nene, aunque nos ensucie la mesa», sino más bien «Te reconozco como uno más de la familia, con todo lo que ello implica». Y es que, le pese a quien le pese, juvenil no es sinónimo de literatura menor, como el fantástico tampoco lo es respecto al generalista. Tampoco es sinónimo de mala calidad, porque mira que se publica mucha mierda en la literatura adulta, pero a nadie se le ocurriría generalizar de esa manera a esta última, ¿verdad?

No sé qué pensaréis los demás, pero esta es mi postura, que se reforzó hará cosa de un mes cuando comenté en Twitter que estaba pensando escribir algo diferente a lo que estoy acostumbrada, y alguien respondió «Juvenil no, puaj». Me sentó como una patada en el estómago. Para mí fue como si me hubieran dicho «Space opera no, puaj». Ni me molesté en contestar y estoy segura de que esa persona no pasará del título de esta entrada o leerá el texto sin prestar atención a los argumentos, porque en su mente solo hay cabida para el «Puaj», nada más. Sea cual sea el caso, dejo ahí la pregunta:

¿Creéis que debería incluirse la categoría de Novela juvenil en los Premios Ignotus? ¿Razones a favor? ¿En contra?

#LeoAutorasOct 2017

minilogo-pequec3b1oUn año más tiene lugar la iniciativa #LeoAutorasOct, en la que se invita a todo el mundo a leer solo a autoras durante este mes, sin importar el género literario. Y por supuesto, me apunto.

No ha sido una elección difícil, la verdad. Desde que el año pasado publicara el artículo «Actúa o deja de justificarte, coño» (que propició que creara el grupo de GR #LeoAutorasFantásticas) y me sumara después al #LeoAutorasOct, lo cierto es que la mayoría de títulos que he leído hasta ahora son de escritoras, sobre todo españolas. Así pues, solo tengo que alargar la mano hasta mi pila de lecturas pendientes, y listo.

Como de lo que se trata es de dar publicidad (tanto a la propia iniciativa como a las autoras), paso a listar mis lecturas por si suena la flauta y alguien más se anima o le doy ideas, claro.

Novelas

novelas

Empecé a leer estas dos novelas en su día, pero las aparqué. La primera, Justicia Auxiliar de Anne Leckie, supondrá en realidad mi tercer intento, porque no conseguía verle la gracia, además de que la forma de narrar no me terminaba de convencer, pero bah, voy a hacer caso a quienes me han insistido en darle una última oportunidad.

En cuanto a La última primavera de Concepción Perea, la puse en stand by cuando llevaba ya la mitad del tocho. Y es que aunque me estaba gustando, me di cuenta de que no estaba del humor adecuado para leer fantasía. Ahora que me he terminado La quinta estación de N. K. Jemisin, creo que ya estoy más predispuesta para leer este género.

Novelas cortas

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De los seis primeros números publicados por la editorial Cerbero, Yabarí de Lola Robles es el último que me queda por leer (para noviembre espero leer los seis siguientes, que les tengo ganas). Empecé a leer esta novelita en su día, pero la aparqué porque tenía muy alto el hype de La quinta estación y no me pude resistir. En cuanto a la quinta entrega de Horizonte Rojo de Rocío Vega es pa matarme. Me quedaba nada para terminarla, pero noté que la medicación para la espalda me estaba embotando la mente y abandoné la lectura, así que la retomaré, pero desde el principio, para no perder detalle, porque Rocío se lo merece.

Relatos largos

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Tengo muchas ganas de leer estos títulos. Primero porque me gusta descubrir voces nuevas. Segundo porque conozco a las autoras, Laura S. Maquilón y Enerio Dima, y me gusta la manera de pensar que tienen, por lo que tengo curiosidad por ver cómo transmiten sus ideas en el texto. A ver qué tal…

Antologías

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He leído las dos primeras entregas de Alucinadas, así que esta tenía que caer sí o sí. Y… no tengo nada más que añadir, señoría :-P

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Pues estas son mis lecturas para el #LeoAutorasOct. Tengo más, claro, pero estas son a las que he decidido dar prioridad este mes. Y es que, para mí, todo el año es un #LeoAutoras en realidad ^_^

Ah, no quiero terminar esta entrada sin antes recordaros que, además de leer (que está muy bien), lo mejor es compartir la experiencia. Desde vuestros blogs, vuestras cuentas de FB y Twitter… Aquí os dejo un par de enlaces que os pueden resultar de interés: