Sobre anime, cifi japonesa y Psycho Pass

A partir de esta semana y durante una temporada, en lugar de actualizar el blog dos veces lo haré una, probablemente los martes. ¿Por qué? Pues porque arrastro un considerable retraso en uno de los proyectos en los que ando metida y tengo otros dos pendientes, así que o me pongo las pilas, o la producción este año puede ser escasa. Y vosotros no queréis eso, ¿verdad? :-P

Muchos son los temas que me he planteado publicar por aquí esta semana, pero acabo de terminar la segunda temporada de Psycho Pass y, sin duda, ha ganado la puja de largo. Pero antes de entrar en materia quiero poneros en antecedentes.

Yo crecí en la época dorada del anime en España. ¿Por qué lo digo cuando está claro que ahora llega mucho más que antes, o al menos hay más acceso? Pues bueno, porque tuve la suerte de nutrirme con buena parte de los clásicos: Mazinger Z, La batalla de los planetas (también conocido como Comando G), Dragon Ball (Bola de drac para mí), Dr. Slump, Los caballeros del zodiaco… Y otros que tal vez no se entiendan como clásicos del anime, pero que sin duda marcaron una época, como Supercampeones (Oliver y Benji, para que nos entendamos), Dos fuera de serie (aunque nos referíamos a él como Juana y Sergio), Bola de Dan (¿a que ya nadie se acuerda de este?), Fly

Como muchos otros niños, me tragaba en realidad cualquier cosa que echaran por la tele; no obstante, pronto perdí el interés por los otros clásicos, los de Hanna-Barbera, en cuanto el anime asomó primero en las autonómicas y después en Tele5. Y es que tanto la narrativa como los personajes eran mucho más complejos e interesantes y reflejaban otros valores que me atraían más. De hecho, me han acompañado desde entonces hasta el punto de ser una gran influencia en mi manera de escribir y contar historias. La fuerza de la amistad, el espíritu de superación, el aguantar contra viento y marea por lo que crees que es correcto, los personajes secundarios por los que lloras a moco tendido cuando se los cargan, el malo que se acaba convirtiendo en aliado porque resulta que hay alguien peor que él y… tampoco era tan malo, lo que pasa es que no conocías su historia…

Después llegó el VHS. Tardó mucho en entrar uno en mi casa, pero una vez dentro, el mundo se amplió. Ya no hablo de las diez pelis de media que nos tragábamos todos los fines de semana hasta que nos vimos todo el videoclub, sino del catálogo de Manga film que mi hermano y yo nos metimos entre pecho y espalda. Ah… Aún recuerdo la tarde en la que vimos Urotsukidouji y los ojos se nos iban a todas partes. ¿Qué clase de perversión era aquella y cómo era posible que nos tuviera tan fascinados?

dominion-tank-policeWicked City, Ninja Scroll, Doomed Megalopolis, Macross, Ghost in the Shell, Alita, Dominion Tank Police… Fueron precisamente estos últimos títulos los que despertaron mi fascinación por la ciencia ficción japonesa. Incluso llegué a ponerme en contacto con Nakazima Yasutoshi, quien por aquel entonces llevaba una página web donde promocionaba la traducción al español de autores cifi japoneses. Un encanto de hombre. Me pasó las páginas escaneadas de Nueva Dimensión y Kandama para que pudiera leer los relatos Bokko-chan y Kagi de Shinichi Hoshi, además de un archivo en txt con el relato El nudo gordiano que él mismo había traducido al español.

Qué queréis que os diga. Se me tuerce la sonrisa cada vez que a alguien se le llena la boca con el nombre de Murakami y habla de la cifi japo como si él o ella la hubieran descubierto antes que nadie. Lo siento, pero es que me da la risa. Casi, casi la misma que me da con algunos fans de Martin, y que lo ponen en un pedestal de originalidad que está lejos de ser tal. Ah, por cierto, os dejo AQUÍ un enlace a un artículo del propio Nakazima sobre la cifi japonesa.

Pero volviendo al tema… A pesar de haber estudiado japonés durante tres años, no tenía nivel suficiente para leer novelas en ese idioma (malditos kanji), hacerlo en inglés me daba pereza y en español no llegaba nada. Sin embargo, el anime era fuente inagotable, y jamás he tenido el prejuicio de «como son dibujitos y no literatura “seria”, pues no tiene valor». Menuda tontería. El arte es arte sin importar el formato. Otra cosa es que una temática te atraiga más que otra. Por ejemplo en mi caso, lo de los mech (salvo Macross) o los robots gigantes (lo siento, no soporto Evangelion) no me atraen nada; pero los futuribles, las distopías, los post-apocalípticos… son la caña. Cuando además le añaden pinceladas steampunk, ciberpunk o cualquier otro punk, ni os cuento. Y ya cuando algunos alcanzan el grado filosófico metafísico, la cabeza te hace ¡BOOM! Eso jamás, jamás, lo verás en la cifi anglosajona, pero es que tampoco lo he visto en otra parte.

Podría daros muchos ejemplos, pero tampoco quiero alargar esta entrada mucho más. Tal vez en otra ocasión. Pero es que se supone que quiero hablaros de Psycho Pass. Una PA-SA-DA de anime que ningún amante de la ciencia ficción debería perderse.

De pura chiripa di con este anime. Y la verdad es que cuando vi el primer capítulo me quedé un poco con el culo torcido. Parecía un Minority Report algo gore pero sin serlo al mismo tiempo. Es más, cumplida mi regla de los tres capítulos, no tenía muy claro si me gustaba o no. Solo sabía que no podía dejar de verlo, y hasta el capítulo seis no me dije «Vale, acabo de dar con una perla».

Psycho Pass nos presenta un futuro distópico cuyo sistema, en efecto, funciona, pero muestra una realidad perturbadora, y que en el fondo habla de control y obediencia como solo un japonés podría entenderlo. Para mí, como occidental, la cesión de mi libertad, en el grado que te muestran, es inconcebible, pero no para un oriental al que le han enseñado desde niño el confucionismo y ese «Acepta cuál es tu papel en el mundo y entonces serás feliz».

La parte Minority Report que comentaba viene de la mano del sistema Sibyl y que consiste en la monitorización y escaneo de los ciudadanos en todo momento para medir su nivel de estrés, la personalidad y la probabilidad de que vaya a cometer un crimen. Y por supuesto, está lo que se podría llamar la policía del pensamiento, que tiene la libertad para ejecutar a estos supuestos criminales en potencia, aunque aún no hayan hecho nada para merecer la pena de muerte en el acto y sin juicio.

La primera temporada, espectacular, ahonda en ¿qué sucede cuando el sistema se encuentra con una anomalía? Sujetos que son capaces de cometer las mayores atrocidades, pero los inspectores no pueden hacer nada para pararlos porque Sibyl no los reconoce como psicópatas. ¿Decides actuar para ponerle fin, aunque eso vaya en contra de la ley y, por ende, acabes convertido en un criminal, o decides acatar las normas como buen ciudadano que eres y dejar que se siga asesinando a inocentes?

La segunda temporada, mucho más corta que la primera, habla por una parte de la libertad individual. ¿Por qué no puedo elegir ser quien yo quiera? ¿Por qué debo permitir que otros decidan qué es lo mejor para mí? El bien común es importante, claro, pero si cedo mis derechos hasta que me anulen como persona, ¿qué clase de sociedad estoy permitiendo que se cree? Y por otra: ¿quién juzga al sistema? ¿Es posible un sistema perfecto?

He leído en un par de sitios comentarios acerca de esta segunda temporada con los que no estoy nada de acuerdo. No es floja comparada con la primera. Sencillamente, trata de temas diferentes con personajes distintos y que apenas te da tiempo a empatizar (pasar de 22 a 11 capítulos es lo que tiene). Y al final, SPOILER: Sibyl prevalece. Para algunos eso es motivo de cabreo, para mí es todo un acierto. Porque un sistema tan asentado no se derroca de la noche a la mañana, y menos porque un puñado de privilegiados averigüe de qué va todo en realidad. Así funcionan las cosas. ¿Que es una mierda?, sí. ¿Que para eso están los cuentos, para decirnos que se puede derrotar al monstruo?, sí. Pero tampoco está de más que nos recuerden que no debemos esperar al héroe para que nos salve y así no mancharnos las manos, porque a veces eso no basta; sino que somos todos, como sociedad, los que debemos decir basta. FIN DEL SPOILER.

Pues eso. Tampoco voy a extenderme mucho más. Que yo entiendo que lo de los dibujitos no le guste a todo el mundo, pero que si eres un amante de la cifi como yo, deberías apuntarte este título: Psycho Pass. Puede que te cueste entrar al principio, pero a la larga, no te arrepentirás.

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