Propósitos para 2017

Arranca 2017, y poco a poco voy recuperando tiempo para dedicar a lo que me gusta: leer, escribir (escribir mucho), probar videojuegos nuevos, comentar mis desvaríos por aquí… Es más, iba a inaugurar la primera entrada del año con una reseña de una autora que descubrí el anterior, pero vistas las de otros blogs, hablando de las lecturas que esperan para 2017, he decidido hacer algo parecido… y a la vez distinto. O lo que es lo mismo: sigo empecinada en dar prioridad a lecturas nacionales[¹].

Una de las conclusiones que saqué tras el #LeoAutorasOct es que muchos se apuntaron al reto, pero pocos se han quedado con el poso. Es más, si se organizara un #LeoAutoresNacionales para descubrir escritores patrios, sospecho que sucedería algo del estilo. Cuando terminase el proyecto, la gran mayoría volvería a sus hábitos lectores. En el caso del #LeoAutorasOct, por ejemplo, hubo gente que colgó en su blog un listado enorme de autoras a las que leer. Ahora bien, cuando terminó el plazo, me quedé esperando como una tonta a que reseñaran a algunas de esas autoras que faltaban, para tener un referente que me ayudara a decidirme a darles un tiento o no. Por supuesto, sigo esperando. Y cuando salieron los propósitos de lectura de los blogueros que sigo, no solo descubrí la cantidad ingente de obras extranjeras que contienen, sino que el número de autoras seguía siendo irrisorio. Hay excepciones, claro, pero vienen por parte, sobre todo, de blogueras, no de blogueros. Curioso, ¿verdad?

Ciertamente, los retos son un gran aliciente. Yo misma soy una persona que los usa como combustible en aquello que escribe. De ahí esos dos retos/proyectos que mencionaba en la última entrada del año, alejados de mi zona de confort. Ahora bien, estos tienen (o deberían de tener) un propósito, aunque no sea más que sacar una conclusión. No deberían limitarse a una medallita de «Prueba superada», como ocurre (o creo que ocurre) en el reto anual de Goodreads. Así pues, mi propósito para este año, que no es muy diferente al que me propuse a mediados del anterior, es seguir dando prioridad a lo patrio, y a las autoras en concreto.

De ahí que la semana pasada, en un arranque de consumismo desbordado, me comprara en Lektu porrón de libros. Salvo uno, todos tienen apellido español. Estos son:

Por supuesto, mantengo la idea de leer El despertar del Leviatán y los cuentos de la saga La enseña del elefante y el guacamayo que tiene pensado publicar Sportula. Y de autoras tengo aún pendientes Siempre hemos vivido en el castillo y Seis de cuervos, ambos propuestos por el Club de lectura del grupo de Goodreads #LeoAutorasFantásticas. Eso sí, a ver cómo hago campaña para que haya más votos a autoras patrias y dejen de salir autoras extranjeras. Con que estuviera más reñido ya me sentiría bastante más satisfecha.

Así pues, niñas y niños, estos son mis propósitos para 2017: seguir siendo mosca cojonera. Y es que mantengo mi filosofía de «No te quejes si tú misma no le has puesto remedio por tu parte». Oh, claro que hay mucha mierda por ahí, algunas hasta envueltas en pan de oro por parte del fandom patrio [²], es cierto; pero también pasa con lo que nos llega de fuera (pan de oro incluido) y aun así se sigue prefiriendo. O mejor dicho, se es menos crítico. Pues yo digo «Me la suda». Aquí seguiré, dando la vara. Por mí y por mis compañeros/as. Semper fidelisSemper fi, como dicen los marines en las pelis americanas. Fiel a mis principios hasta el final.

Notas:

[¹] El año pasado inicié un hilo de discusión en #LeoAutorasFantásticas titulado Autoras nacionales vs Autoras extranjeras, donde los miembros del grupo dijeron cosas muy interesantes. A lo largo de este año escribiré un artículo al respecto, que espero sea de interés para todos.

[²] A veces no entiendo al fandom español. En ocasiones se ensalza a autores cuya obra deja bastante que desear o necesita un buen pulido, mientras que a otros, mucho más prometedores, se relega al ostracismo. En ese sentido, jamás entenderé las alabanzas a Bueso, por ejemplo, mientras que Santiago García Albás y su magnífico Cybersiones apenas ha tenido impacto. Me fascina que se ponga por las nubes El dios asesinado en el servicio de caballeros de Sergio Morán (que sí, está bien, pero ya) y no se esté hablando más de Sopa de elegidos de Pablo García Maeso. En ambos casos, ninguno está inventando la rueda con la fantasía que presentan, pero el segundo le imprime una voz propia que consigue dar la sensación de aire fresco. Supongo que, en parte, todo esto tiene que ver con lo que se comenta en ese hilo de discusión que os menciono en la nota anterior, y cito: «Prima más el amiguismo y el compadreo en su aspecto más peyorativo».

Please share:

Un año interesante

Aún quedan unas cuantas semanas para despedir el 2016, pero me estoy viendo venir que andaré pilladísima de tiempo para actualizar el blog; así que creo que no está de más escribir la última entrada del año con un repaso a lo que ha supuesto para mí este 2016, tanto en la parte literaria como en la de promoción, que, normalmente, se me suele dar fatal.

Jueno, jueno. Dejemos la intro insípida y vayamos al grano:

Publicaciones

Critico08Ecos: este es el título de una aventura de rol que escribí para la revista Crítico (HT Pubishers). Cómo no, la ambientación es cifi y, por primera vez en mi vida, hard en cuanto a la descripción de la tecnología (el tratamiento de la gravedad en la estación, el desarrollo de la estructura metaloorgánica que interviene en un tramo de la historia, la extracción de recursos del planeta, la mención de la energía oscura…). La historia me gustó tanto que acabé escribiendo un relato, que mencionaré más adelante, aunque la parte hard quedó diluida en pos de la acción y la aventura.

miradaLa mirada extraña: este es, sin duda, mi proyecto más personal y que Sportula tuvo a buenas de publicarme a pesar del riesgo: una antología con cuatro novelas cortas (formato que adoro) y en el que desparramo todas mis idas de pinza sobre sociología, lingüística, sexo, religión… Antropología pura y dura, vamos, sin perder de vista la aventura, el sentido de la maravilla y todos aquellos elementos por los que la ciencia ficción es mi género favorito, sin lugar a dudas.

SS_N4El sabor de tus heridas: este es el relato que os comentaba más arriba y que aparece en el nº4 de la revista SuperSonic. Me lo pasé teta escribiéndolo y no tiene otra intención que entretener (o pasarlo mal, según se mire). Los elementos hard están ahí, pero no aparecen descritos como en el otro formato. Un entendido captará la enjundia que encierra; los que no lo sean, disfrutarán de la historia sin que nada les chirríe. O eso espero.

Portada de la antologíaDespertares: esta es una novela corta que aparece en la antología Leyendas del Metaverso y a la que le tengo un cariño muy especial. La escribí a principios de 2014, pero por circunstancias varias, la publicación se retrasó a 2016. Aparte de tratar de ser lo más fiel posible al universo descrito por Víctor Conde en sus novelas, aporté mi siguiente granito de arena: ¿cómo sería un mundo en el que la ciencia ha sustituido la religión por completo?

Seleccionadora y jurado


fabricantesFabricantes de sueños 2014-2015
: Cuando Antonio Navarro se puso en contacto conmigo en septiembre de 2015 para proponerme ser la seleccionadora del Fabricantes, no me lo podía creer. ¿Yo? ¿En serio? Hasta febrero de 2016 no pude ponerme a ello por los mismos motivos por los que ahora ando de cabeza. En cualquier caso, decir que, aunque los siguientes tres meses supusieron una tarea ardua para mí (y en ocasiones frustrante), sin duda ha sido una experiencia de lo más interesante. Cuando leáis el prólogo que escribí, entenderéis por qué. De momento, ya ha sido anunciada la selección, y debo admitir que estoy un poquito de los nervios por la acogida. Ains…

cartel semana negra

Jurado en el Premio Celsius (Semana Negra de Gijón): Cuando me enteré de que tenían intención de proponerme como jurado del premio, mi primera respuesta fue un NO rotundo. La ausencia de mujeres entre los finalistas de las distintas categorías me tenía muy cabreada. Al final, sin embargo, con día y medio para pensar y tras leerme todos los artículos que salieron al respecto, por las distintas partes, me ayudaron a cambiar de opinión. Claro que, entonces pensaba que el Premio Celsius era para ciencia ficción en exclusiva y, en ese sentido, no había ninguna novela publicada por una mujer, así que era normal que en esta categoría no aparecieran. Anyway, a pesar de mi desliz (también entraba fantasía, y Aranzazu Serrano había publicado Neimhain), no me arrepiento en absoluto de haber sido jurado del premio aunque solo sea por la experiencia. Por cierto, me encantó descubrir que César Mallorquí y Germán Menéndez (los otros dos miembros del jurado —no supe que eran ellos hasta el momento de la deliberación) estaban de acuerdo conmigo en que Nos mienten de Eduardo Vaquerizo merecía alzarse con el premio. No estaba loca, no es que yo fuera así de rarita… y aprovecho para reivindicar esta obra.

Jurado del Domingo Santos: De nuevo, no me podía creer que alguien me propusiera para ser jurado de un certamen literario. Algo debía de estar haciendo bien si mi nombre sonaba entre los posibles candidatos. Y a pesar del palizón que me di con la selección del Fabricantes, con las fechas dadas, acepté sin dudar. Esta experiencia, sin embargo, fue un tanto amarga. No voy a volver a repetir lo que ya pedí que se incluyera en el acta que se leyó en la cena de gala de la HispaCon. Solo diré que la experiencia no me la quita nadie.

Promoción sin presentación

cartel_celsius2016Lo llevo diciendo desde hace unos años y, si os paseáis por el blog de Gabriella Campbell (¿No lo conoces? ¡Muy mal!), veréis que razón no me falta: las presentaciones de libros están un tanto obsoletas. Puedes ser la monda lironda todo lo que quieras, pero eso no te da más lectores; como mucho afianzas los que ya tienes. Para alguien como yo que las RR.SS. son un invento del diablo porque a) soy tremendamente celosa de mi intimidad —de ahí que tenga tan pocos «amigos» en FB; rechazo ipso facto solicitudes de gente que no conozco de nada— y b) no sé qué decirle a un montón de desconocidos —de ahí mi escasa actividad en Twitter—, presentar novela en una librería o en una convención puede parecer lo más factible, pero insisto: NO ES ASÍ. Por ejemplo: si el festival Celsius lleva cinco ediciones, en las cinco he presentado algo. En estos cinco años, ¿cuántos me conocíais antes de la mesa redonda Ellas también escriben ciencia ficción? Aparte de Bandinnelli y Laura Shiva… pocos más. Así pues, no os podéis hacer una idea del punto de inflexión que ha supuesto para mí el que se me incluyera como ponente en una mesa redonda. Lo he notado, y mucho.

logo del festival Niebla

De ahí mi enorme alegría cuando me invitaron al festival Niebla, donde estuve en tres mesas redondas nada menos. ¿Y lo mejor de todo? Dos de ellas ni siquiera eran de La mujer en [ponga aquí el género que quiera]. Una de mis reivindicaciones como autora es: dejad de ponernos en una mesa aparte, que no nos integra nada de nada, sino que refuerza un tratamiento especial, y ponednos con los demás chicos, anda, que también sabemos hablar de otros temas aparte de nuestra evidente situación.

Por cierto, en ese sentido, chapeau para los organizadores de la EuroCon, que se tomaron la molestia de incluir mujeres en todas las mesas/presentaciones. Así, sí. Y ya que hablo de promoción sin presentación, mi eterna gratitud a quienes me mencionaron en distintas ponencias (Lola Robles, Cristina Jurado, Leticia Lara…) y a Cristina Macía por ese desborde de entusiasmo cuando oyó mi nombre en la entrega de los Encouragement Award concedidos por la ESFS.

Pero no solo de convenciones vive el autor. Desde que en su día me invitaran al programa de radio Fallo del sistema, tras la salida de Terra Nova 2, no había vuelto a aparecer por ningún medio. Este año, sin embargo, me entrevistaron en Los 4 Navegantes, NeoNostromo y Sangre Fucsia. Toma ya. Qué queréis que os diga. Estoy haciendo el recuento del año y… me cuesta creérmelo, la verdad.

Ah, y por último, que te reseñen en inglés es lo más de lo más, sobre todo cuando captas el entusiasmo. Las reseñas de Rachel S. Cordasco en SF in translation y Book Riot me arrancaron una sonrisa de oreja a oreja. En ese sentido, ahí va mi enorme gratitud a quienes están detrás del proyecto de Alucinadas y también a Cristina Jurado, por sacar el especial de SuperSonic (en inglés) y tirar de mí para que saliera publicado «El pastor de Naves». Ya sabes que te lovio. =)

Iniciativas

Por lo general, soy bastante reservada y muy cuidadosa con lo que comento en público (aunque no lo parezca), pero cuando digo que voy a hacer algo, lo digo en serio, y con todas las consecuencias. Vamos, que no puedo quejarme de lo infravalorada que está la literatura de género nacional en general, y las autoras en particular, si luego no hago el esfuerzo para conocer a las nuevas voces, por ejemplo. Y como autora y parte perjudicada en la invisibilización (estoy convencida de que es algo inconsciente y no deliberado) mi implicación es mayor. De ahí que decidiera crear el grupo de Goodreads #LeoAutorasFantásticas, porque sentí que no podía quedarme de brazos cruzados.

Imagen del grupo de Goodreads #LeoAutorasFantásticasLa acogida me abrumó, la verdad, y sospecho que la iniciativa #LeoAutorasOct tuvo mucho que ver. Desgraciadamente, la creación del grupo coincidió con mi reincorporación como profesora en la universidad y, aunque intenté mantenerme al día y ser muy activa durante el primer mes, poco a poco me he visto obligada a dedicarle menos tiempo. Algo que me carcome mucho y que espero solucionar en un tiempo prudencial.

Afortunadamente, cuento con la incansable Begoña Pérez que, a pesar de estar también liadísima, se preocupa por mantener el foro vivo. Por otro lado, fue impagable que Sofía Barker se ofreciera para coordinar el club de lectura cuando yo ya estaba haciendo cábalas para ver cómo me las apañaba. También está Juanma Barranquero, que se encarga de dar vidilla a las discusiones, aportando una visión más crítica (que siempre es de agradecer) y Elías Combarro, que debe de estar como yo (larga vida a los profes), pero que completa el apoyo necesario para mantener vivo este proyecto. Mi eterna gratitud a los cuatro. La idea de crear el grupo fue mía, cierto, pero espero que con el tiempo se perciba como algo de todos, y no estoy hablando solo de los moderadores.

Pero la cosa no queda ahí. A partir de enero del próximo año espero estar más disponible e implicarme de lleno en el proyecto Adopta una autora, promovido por Carbaes, dar más la vara con la Wikia de recomendaciones para los Ignotus, creada por Elías Combarro, apoyar más activamente a La nave invisible… y lo que se tercie.

Últimas anotaciones

Sin duda, y después de todo lo dicho, 2016 ha sido un gran año para mí. No obstante, tanta actividad ha supuesto que, salvo el relato El sabor de tus heridas, no haya podido dedicarle tiempo a escribir… y lo echo de menos. Por otro lado, me preocupa un poco la posibilidad de que no llegue a tiempo para publicar algo en 2017, porque con los tiempos que corren, parece que es obligatorio publicar cada año o acabas en el olvido.

Tengo tres proyectos abiertos. Dos de ellos son retos personales, alejadísimos de mi zona de confort. No sé si me estoy equivocando, si debería de centrarme en lo mío y dejar de lado los experimentos. Claro que siempre he funcionado a base de retos, y no seguir ese camino sería como traicionarme un poco; por tanto…, seguiré adelante con ello.

¿Qué me decís? ¿Me acompañáis en el trayecto?

Please share:

#LeoAutorasFantásticas, primeras impresiones

Imagen del grupo de Goodreads #LeoAutorasFantásticasPara quien no se haya enterado todavía, #LeoAutorasFantásticas es un grupo de Goodreads que creé hace dos semanas para dar a conocer y promocionar autoras del fantástico[¹] (ciencia ficción, fantasía y terror). Si no te das cuenta de que pinchando en el hashtag vas al enlace, te lo copypasteo directamente: https://www.goodreads.com/group/show/197161-leoautorasfant-sticas.

Era consciente de que iniciar un proyecto de estas características iba a consumir buena parte de mi tiempo, sobre todo durante las primeras semanas, pero también tenía claro que el esfuerzo acabaría mereciendo la pena. Sigo trabajando para que el grupo sirva de herramienta y en breve dejaré de llevarlo sola para no desatender otros proyectos en los que ando metida; pero como arranque, puedo sentirme satisfecha de momento.

En cualquier caso, me parece conveniente destacar unas cuantas impresiones, unos cuantos temas, respecto a la creación del grupo y los primeros resultados. Lo voy a ir poniendo según me vengan a la cabeza; advertidos quedáis.

Membresía

No me esperaba que se uniera tanta gente, lo admito. Cuando empecé a escribir esta entrada el grupo contaba con 137 miembros; hoy son 154 (mirándolo a las siete de la mañana), y parece que la tendencia es seguir aumentando. Sin duda, una muy buena señal.

Ahora bien, como dato curioso, de esos 137 miembros, aproximadamente el 30% eran hombres y el 70%, mujeres. Vistos los datos de hoy, los porcentajes han variado, y así tenemos: un 65% de mujeres y un 35% de hombres. Lo que podría significar que, en estos últimos días, ellos se han ido interesando más por este tema.

En cualquier caso, partiendo de los porcentajes iniciales, quizás debiéramos preguntarnos: ¿es porque en general el conjunto lector, independientemente del género ficción/no ficción, es mayoritariamente femenino (algo que ya comentaba Sofía Rhei en la mesa redonda que tuvo lugar en el Celsius —AQUÍ el vídeo: mirad a partir del min. 12); o porque este tema, a nosotras, como parte activa, nos interesa más que a ellos? Si el dato para este grupo fuera extrapolable en un contexto más amplio, se podría decir que ese 30-35% de hombres no crean suficiente masa crítica para que se nos conozca más; y menos si nosotras, como elevadísimo porcentaje lector, no le ponemos remedio.

Puede que me equivoque, tal vez esté sacando conclusiones precipitadas al basarme en un único referente (vamos, que para ser de ciencias me estoy saltando a la torera el método científico); pero dejad que comente los siguientes puntos, a ver si también llegáis a la misma conclusión.

Participación

Teniendo en cuenta mi experiencia organizando cosas y coordinando gente, sabía que no iba a ser cuestión de crear el grupo y esperar, tranquilamente, a que los miembros participasen de forma activa y apasionada hasta el punto de que marchara solo y pudiera medio despreocuparme.

Como digo, por experiencia y vistos otros grupos en Goodreads, por norma general la participación de los miembros suele ser alrededor de 1/4 del cómputo general. Así pues, cuanto mayor es el conjunto, mayor es la sensación de actividad, aunque siga tratándose de un 25% de miembros del total. De ahí que considere de vital importancia que en #LeoAutorasFantáticas siga aumentado el número de gente apuntada.

Sin embargo, ese 1/4 de participación no es relevante en sí. La tendencia siempre ha sido, en cualquier ámbito que os imaginéis (una asociación, un foro, un club de lectura, etc.) que unos pocos se animen a participar de manera activa mientras los demás se limitan a mirar. Ojo, a mí me suele pasar parecido, especialmente cuando no hay un cara a cara y todo se realiza a través de mensajes de texto (de ahí que no se me den muy bien las redes sociales): intervengo poquísimo, pero sigo con interés lo que se está haciendo. A menos que me toquen la moral (o, como en este caso, sea la coordinadora)… y entonces me desato, como bien habéis comprobado.

Bueno, bueno, la cuestión es que me encantan los experimentos sociales (mis jugadores de rol os lo pueden confirmar, así como quiénes han leído mis novelas), por lo que he seguido con mucha atención lo que ha ido aconteciendo estas semanas. Fijaos en los datos que he obtenido. Insisto, para 137 miembros.

  1. De ese 70% de mujeres que se han unido al grupo, solo el 27% ha dejado, como mínimo, un comentario[²].
  2. De ese 30% de hombres, solo el 24% ha dejado, como mínimo, un comentario[²].
  3. La participación general, sin tener en cuenta el sexo, es del 26,27%.

Parece que la regla del 1/4 se confirma, aunque las conclusiones que podemos sacar son un tanto… llamémoslas curiosas. Ellas son muchas más, pero a pesar de su evidente interés, no son más participativas. Ojo, como lo sería en cualquier otro grupo, como he comentado más arriba. Ahora bien, quizás el porqué de este grado de participación tenga algo que ver con el siguiente punto.

Contenido

Está claro que el contenido está ligado a la participación, por tanto, y como os he venido diciendo hasta ahora, era consciente de que, además de crear los hilos de discusión, me tocaría ser mosca cojonera durante los primeros días y poner lo que se me ocurriera para generar esa sensación de actividad.

Es obvio que falta aún muchísimo contenido; no obstante, sospecho que no hay bastante más por las razones siguientes:

  1. «Que lo haga otro, que a mí me da la risa». La regla del 1/4 (o 25%) pesa, y mucho. Leí en Twitter además un comentario que me arrancó una sonrisa socarrona. Venía a decir algo como «Mucho hablar, pero la gente no está poniendo nada». Después de comprobar que esa persona, en efecto, estaba en el grupo de Goodreads y que, aún a día de hoy, no ha dejado ningún comentario (y los demás coreaban «Sí, sí, cuánta razón tienes») me daban ganas de contestar lo mismo que generó esta iniciativa: «Actúa o deja de justificarte, coño». Si nadie ha puesto nada, anímate y ponlo tú. Lo que sea. Un comentario basta. «Me gustó esto», «Conozco a esta autora», «Esta no me gusta, pero por si a alguien le interesa…». Por supuesto, no pido que ese 73,73% del cómputo general de gente no activa se ponga las pilas, eso es imposible, pero por favor, si alguno/a tiene quejas, que ponga al menos un comentario y luego ya que se queje lo que quiera.
  2. «Con la boquita pequeña»: inicié un hilo titulado «Sugerencias para mejorar el grupo». Salvo una persona (y un comentario en otro hilo que me dio la idea para crear ese en concreto) nadie ha dicho nada. Ahora sí, he visto varios comentarios en Twitter y un mensaje privado en FB diciendo «que». No me vale. Quizás os sorprenda pero… soy falible. En serio, yo tampoco me lo explico. ¿No soy omnisciente? ¿Cómo es posible? ¡Cachis! La cuestión es que eso no sirve de nada. Es lo mismo que el punto anterior. Si algo no te gusta o no te convence, dilo. Insisto: me equivoco como cualquiera. A veces me doy cuenta a tiempo y rectifico; otras, necesito que alguien me lo indique. No soy mal tomada en ese sentido, en serio. Todo lo que sea mejorar bienvenido sea.
  3. «Es que me da vergüenza». Sé que en ese 73% de mujeres no activas hay muchas autoras, editoras, reseñadoras… Si estáis esperando a que alguien os nombre… esperad sentadas, y a ser posible: no enfurruñadas, please. La realidad es así de triste. «No quiero hacer spam». Qué spam ni que niño muerto cuando:

a) No sé que existes, ¿cómo te voy a nombrar?

b) Quizás te conozcamos, pero ahora mismo no nos acordamos —no es intencionado, en serio; esas cosas pasan.

c) ¡A la mierda la vergüenza! Ellos, en su gran mayoría, no la tienen. Hacedme caso. Si se formara un grupo en Goodreads sobre autores (tíos) en lengua española, en exclusiva, os aseguro que se llenaría en un plis de «Soy Fulanito; leedme». No porque conozcan a más autores que autoras, sino porque están convencidos de que lo suyo es muy bueno e importante. Ajá. Pues lo tuyo también, ¡coño![3]

Aunque hay un punto igual de importante (o más) a por qué no hay más contenido, y tiene mucho que ver con el siguiente tema.

Autoras multifantásticas

Una de las cosas que no tuve en cuenta al crear el grupo… Bueno, a lo mejor lo que debería decir es que apliqué un criterio que siempre, siempre le digo a mis alumnos que se cuiden de él: «No te tomes como el estándar». Mi mente está muy compartimentada; soy incapaz, pero mucho, de hacer dos cosas a la vez. Me considero escritora de ciencia ficción y, salvo que alguien me lance un reto apetecible para escribir algo de fantasía, lo seguiré siendo. Como mucho, quizás me dé algún día por la llamada fantaciencia, pero nada más.

Así pues, he descubierto, para mi asombro (de verdad, no lo sabía), que mientras me resulta muy fácil encasillar a un buen número de autores como escritores de género X, Y, Z…, la gran mayoría de autoras del fantástico[¹] tocan todos los palos. De esta manera, a la gente le da pereza poner a una autora en la lista de ciencia ficción, por ejemplo, y nombrarla después también en el de fantasía o terror. Además de aquellas que se mueven entre los grises y no se puede esclarecer si lo que escriben es cifi, fantasía or what. Luego están los subgéneros como el steampunk, por ejemplo, que para mí es claramente cifi, pero entiendo que haya gente que lo califique como fantasía.

Sea como sea, cada vez tengo más claro que este asunto supone un motivo de peso por el que el contenido no está creciendo al ritmo que debería: la pereza de repetir información. Lo entiendo, y desde aquí: mis más sinceras disculpas. Aunque espero, en cualquier caso, que este asunto se solucione en cuanto cree el hilo «Listado general de autoras» en el apartado «General» (a ver si para mañana está).

En dicho hilo pondré un enlace a un listado alfabético de autoras con los datos que ha ido aportando la gente en estas semanas, y que se seguirá actualizando con los comentarios que vayan llegando. Así, si a alguien no le apetece bucear en los demás apartados o repetir contenido, ahí podrá desparramar la información útil que tanto estoy buscando. Es más, para no triplicar esfuerzos, es más que probable que elimine los otros hilos de «Listado de autoras X» y deje solo el de listado general. Como digo, espero que esto ayude de manera considerable a que se siga generando contenido, además de que se mantenga la sensación de actividad.

Conclusión

Estoy contenta con el resultado inicial obtenido en estas dos semanas, aunque está claro que hay que trabajar más para que el grupo cumpla la función con la que nació: ser una herramienta útil de promoción de autoras. Como digo, aún hay cosas que mejorar, y espero que añadiendo a unas cuantas personas más como moderadoras (de entre quienes más activos se han mostrado en estas primeras semanas) ayude en ese sentido. Después de todo, dos, tres, cuatro cabezas piensan más que una, ¿no?

Por otro lado, no es fácil combatir las tendencias de participación ni creo que se las supere jamás, aunque no puedo evitar preguntarme: si al parecer hay muchísimas más lectoras que lectores, ¿por qué parece que nosotras no llevamos la voz cantante, como sería lo lógico? Y ojo, no me estoy refiriendo a este grupo en particular, sino en un ámbito general.

De ahí que aparte de esta iniciativa (que admitámoslo, por sí sola no basta), me encuentre ahora mismo aplaudiendo con las orejas por otras que están apareciendo como #LeoAutorasOct y la recientemente inaugurada La nave invisible. Echad un vistazo a las dos porque no tienen desperdicio. Y aunque es posible que la participación activa en todos estos proyectos (incluidos los futuros) siga rondando el 25%, la cuestión es que se hable de ellos y generen el interés suficiente para que esa mayoría silenciosa se anime también a comprar y leer libros de autoras; que al fin y al cabo, es de lo que va todo esto, digo yo.

Notas

[¹] Aunque sé que en el ámbito académico el término fantástico (también llamado de lo maravilloso) no incluye la ciencia ficción, dado que se supone que uno trata lo irracional y el otro, lo racional, yo sí la incluyo. A fin de cuentas, la cifi también inventa e imagina mundos, a veces imposibles. Por tanto, cuando hablo del fantástico englobo no solo fantasía o terror, sino también ciencia ficción.

[²] Esto es como lo de «yo tengo dos pollos, tú, ninguno; la media dice que tenemos un pollo cada uno». El tanto por ciento incluye tanto a quienes han dejado un único comentario y no han vuelto a intervenir como a quienes se han implicado de manera mucho más activa (y todo lo intermedio, claro). Aunque sigo diciendo que aportar solo un comentario ya supone mucho más que ninguno.

[3] Añado esta nota después de leer un comentario en FB que me ha dejado muerta, dado que al parecer, lo que digo con esto es: «una llamada de aprietas las filas, ellos son el demonio y tienen rabo entre las piernas». Por si alguien más piensa lo mismo, dejo un artículo titulado The Confidence Gap (pincha en el título para acceder al artículo) publicado en The Atlantic para leer con calma. En él se dicen cosas tan interesantes como esta: Talking with Ehrlinger, we were reminded of something Hewlett-Packard discovered several years ago, when it was trying to figure out how to get more women into top management positions. A review of personnel records found that women working at HP applied for a promotion only when they believed they met 100 percent of the qualifications listed for the job. Men were happy to apply when they thought they could meet 60 percent of the job requirements. At HP, and in study after study, the data confirm what we instinctively know. Underqualified and underprepared men don’t think twice about leaning in. Overqualified and overprepared, too many women still hold back. Women feel confident only when they are perfect. Or practically perfect. Vamos, que el problema no es que «ellos sean el demonio con rabo entre las piernas», sino que nosotras tenemos que aprender a tener más confianza. Si aun así, alguien no lo entiende, pues mejor paso de explicar nada.

Please share: