Sin comentarios

Esta entrada es un aviso. A partir de ahora este blog no permite comentarios.

Cuando me enteré de que, gracias a la ley europea de protección de datos, tenía que incluir formulario para los comentarios, que tenía que buscar el plugin adecuado para la versión de plantilla que tengo (viejita) y que había una posibilidad alta de que me diera problemas porque me niego a upgradear el sistema operativo de mi Mac (joer, me funciona perfectamente —salvo para navegar en internet, donde la inmensa mayoría de páginas se pasan la accesibilidad web por el forro), pues me dije: «A la mierda. Fuera comentarios».

Además, la interacción que tengo con quienes leéis mis desvaríos en este blog procede, principalmente, de Twitter y, en menor medida, de FB. Así, echando un vistazo al número de comentarios que suelo tener por aquí, decidí que ¿pa qué complicarme?

Por otro lado, si alguien tiene cuenta en Goodreads, también podrá dejar comentarios a las entradas del blog, porque como por fin tengo página de GR Author, lo tengo todo sincronizadito, que lo sepáis :-P

Por último, solo comentar que en breve desaparecerán también los comentarios de las entradas previas. ¿Por qué? Pues porque así me aseguro de que no tendré ninguna clase de datos de nadie y que no estoy infringiendo alguna ley sin saberlo.

Ale, ahí dejo el aviso. Y dicen que quien avisa no es traidor.

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Regalo para el Día del libro

De unos años a esta parte, siempre intento regalar algo a mis lectores con motivo del Día del libro y en esta ocasión no quería que fuera menos. Ahora bien, me ha costado decidirme sobre qué regalar exactamente.

Lo ideal habría sido un relato inédito, sin embargo, como he comentado últimamente, mi tiempo para dedicarlo a escribir se ha reducido de manera considerable, así que, de que me quise dar cuenta, la fecha se me había echado encima, y soy de las que se niega a entregar cualquier cosa por cumplir. Por lo tanto, opción descartada.

Se me ocurrió otra posibilidad: poner a vuestra disposición el primer capítulo de lo que ahora mismo estoy escribiendo en los ratos libres que rasco de aquí y allá. No obstante, me encontré ante una situación picajosa que no podía quitarme de la cabeza. Y es que hace unos años hice algo por el estilo: publicar las primeras escenas de lo que iba a ser mi siguiente novela. A día de hoy, sigo teniendo solo el arranque, así que, aunque es absurdo pensar que con esto me iba a suceder lo mismo, he preferido no tentar a la suerte. De nuevo, opción descartada.

La solución pasa por poner en «abierto» algo que ya tenga publicado y que ahora mismo sea de pago. Si soy sincera, no es la opción que más me gusta por una sencilla razón: en lo que llevamos de año, todo lo que estoy publicando son textos «antiguos». La textura de las palabras en Cazador de ratas, «El pastor de naves» en la antología Poshumanas de Libros de la ballena o la nueva edición de Horizonte Lunar en Sportula (estos dos últimos títulos salen en mayo). Ojo, me encanta que haya interés por estos títulos, sobre todo porque entonces no me conocía mucha gente, así que mola que se les dé una segunda vida para que lleguen a más lectores. Sin embargo, no puedo evitar torturarme al pensar que muchos también os vais a cansar de esperar algo nuevo, y que cuando al fin reciba buenas noticias será tarde y tendré que partir de cero, otra vez, para hacerme un hueco en vuestras pilas de lectura. Inseguridades, ains…

«Felicidad, déjate de rollos y dinos de una vez qué nos vas a regalar». Pues bien, durante las próximas 24 horas vais a poder descargaros en pdf mi relato «El sabor de tus heridas», publicado originalmente en SuperSonic #4 (2016). ¿Dónde? ¿Cómo? Pues pinchando en el siguiente enlace:

ENLACE CADUCADO

Eso sí, visto algunos comentarios en GR sobre la novela Hijas de Lilith de Rafael de la Rosa, donde se quejaban de que en ningún sitio les advirtieran sobre lo sangriento que era (como si la portada no diera suficientes pistas) o lo que leí por encima en un hilo de Twitter iniciado por Rocío Vega sobre si era factible incluir un código en las portadas  para este menester (le pasaba como a mí: preguntaba con las mismas dudas de si de verdad es necesario o no), pues… si el título de este relato no te orienta bastante, ahí va una advertencia.

ADVERTENCIA

Este relato no es recomendable para estómagos delicados ni para aquellas personas a las que les incomoden los personajes groseros y malhablados.

Pues nada, solo me queda esperar que, quienes no hayáis leído aún este relato, disfrutéis de la lectura, gamberra y con el único propósito de entretener.

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Cerrado por… ¿vacaciones?

Para la última entrada del año tenía pensado algo largo donde explicar el balance anual y los proyectos que verán la luz el año que viene, pero llevo unos meses tan pillada de tiempo que algo en apariencia sencillo se me hace un tanto cuesta arriba.

De hecho, quizá con suerte hasta finales de enero no recupere el ritmo de publicación en el blog, y, más que vacaciones de navidad, estas semanas van a ser de desconexión con el mundo y ponerme a tope con algunos proyectos antes de que la fecha límite de entrega se me eche encima.

Sin embargo, no quiero poner el cartel de cerrado sin comentar lo satisfecha que estoy con este 2017 tanto a nivel literario (y eso que no publiqué nada) como personal (a pesar de los terribles problemas de espalda que he sufrido a lo largo del año). Finalista en varios premios, ganadora de dos Ignotus, muy buena acogida del primer capítulo de #LaCueva, la sensación de que mi nombre se ha hecho un hueco y que a la gente le interesa lo que tengo que decir (me hayan leído o no)… son solo algunas de las satisfacciones que he recibido en todos estos meses. Así pues, despido el año con una sonrisa de oreja a oreja, algo que necesitaba mucho.

No sé qué me deparará el 2018. De momento, solo hay dos publicaciones seguras; ambas, reediciones: la novela corta La textura de las palabras, gracias a la editorial Cazador de ratas, y la novela Horizonte Lunar, gracias a Sportula. Francamente, tengo mucha curiosidad por ver la acogida de estas dos obras que fueron publicadas en su día… cuando apenas se me conocía. No escribo igual ahora que entonces, tampoco he querido camuflarlo en estas reediciones, por lo que la curiosidad es doble sobre el recibimiento que puedan tener. Ya lo averiguaré en unos meses…

También hay otro proyecto que me gustaría que viera la luz en 2018, aunque no las tengo todas conmigo. Se trata de una novela (sí, también escribo esas cosas, no solo novela corta), la primera que no es de ciencia ficción. ¿Habrá interés por conocerme en un género diferente al que estáis acostumbrados a leerme? Ya veremos. Con que no defraude me conformo.

Y bueno, mejor lo dejo aquí, que para querer escribir una entrada corta esto se me está yendo un poco de las manos. La cuestión es que estoy muy, muy agradecida a todas aquellas personas que me han apoyado este año, que han escrito reseñas entusiastas de mi obra, que me han invitado a programas, que han hecho apuestas «dolorosas», que han compartido mis reflexiones en el blog o que tanto ánimo y buen rollo me han transmitido. GRACIAS. Sois lo mejor de lo mejor, señor ;-P

Por mi parte, os hago una promesa: en el 2018 haré todo lo posible por no defraudar vuestra confianza.

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