Crónica del Celsius 2016 (segunda parte)

ATENCIÓN: Esta segunda parte más que una crónica es un cúmulo de impresiones. Habrá, supongo, quien me quiera matar, pero ya me conocéis, tengo que soltarlo. Así que… allá voy:

No tener al menos una semana de descanso entre la Semana Negra y el Celsius 232 me pasó factura (además de que los dos festivales vinieron acompañados de visita en casa, y una quiere que sus invitados no piensen que se pasa de ellos). Así que, al contrario que otros años, no estuve todos los días desde por la mañana hasta por la tarde; lo que supuso perderme unas cuantas charlas a las que tenía intención de acudir, peeero el cuerpo no me daba para más. Tranquilos, ya me fustigo yo sola.

Y es que si hago recuento de las charlas/presentaciones a las que fui entre la tarde del viernes y la mañana del sábado (los dos días que me quedan por contar), me meo de la risa. Claro que, todo tiene su explicación. Para empezar, voy a ser muy sincera (¿acaso no lo soy de normal?): el programa de este año me llamaba más bien poco, las cosas como son. Por supuesto, y que quede claro, esto es una impresión personal, mía; y para gustos, colores, pero dejadme que os cuente:

Autores extranjeros

De estos tenía una larga lista de «No me interesan». Por ejemplo, Kevin J. Anderson, que no me gusta nada cómo escribe y no entiendo su fama (por Dios, que sus fans no me maten); la obra de David Mitchell no me llama (y si para colmo su única charla —en la que podría convencerme para que le dé un tiento— era el sábado a las siete de la tarde, menos); de Robert Shearman y Jenny Colgan me quedé con que fueron guionistas de Dr. Who, y aunque me he visto la serie entera, no soy fan, por lo que tampoco me importaba perdérmelos. Ah, y por lo que me contaron, cómo me alegro de haberme perdido también la charla de Leonardo Patrignani sobre su multiverso y sus magufadas de física cuántica; por si no había bastante con el magufo de Javier Sierra

De los que sí me interesaban estaban (ya comenté en la primera parte de esta crónica que no fui a las charlas de Abercrombie, pero lo cierto es que mola escucharlo, siempre): Ian McDonald, cuyo estilo no me convence pero sus historias me resultan muy interesantes y me compensan el tiempo invertido, pero me perdí su charla, ¡cachis! (de verdad, de verdad, no estoy criticando que a los «importantes» los pusieran a las siete de la tarde en adelante, que yo entiendo el porqué; no obstante, como he dicho, mi cansancio acumulado no me dejó ni plantearme el quedarme hasta esas horas); o Claire North, que me pasa algo parecido que con el anterior (si habéis visto/escuchado el episodio de The Spoiler Club sobre la novela Las primeras quince vidas de Harry August, sabed que suscribo todo lo que dice Jesús Cañadas al respecto), pero quería oírla hablar porque sospechaba que me iba a gustar.

Foto de la charla de Ian McDonald

Ian McDonald & co
Foto de Daniel Pérez Castrillón.

Por cierto, no muy a mi pesar, este año me perdí la mesa redonda sobre «Damas de la ciencia ficción» (la del año pasado me moló mucho) con Claire North y Francesa Haig. Primero, y de nuevo, por la hora (ah, maldita sea); segundo porque, yo lo siento mucho (o bueno, no), los escritores que opinan que escribir ciencia ficción no tiene demasiado misterio me matan (y lo digo por las declaraciones de esta última sobre que no había leído nada de este género, ¡toma ya!). Ojo, los autores no lo dicen así, con esas palabras, pero sospecho que lo piensan[¹].

Yo jamás me atrevería a escribir un policiaco sin haber leído antes, al menos, unas cuantas novelas negras; y lo mismo con las de género histórico, romántico, etc. Hay que conocer la herramienta, coño. Las buenas intenciones no bastan. Un público mainstream no lo va a pillar, pero uno especializado en la materia, sí. ¿Suena a pataleta?, ¿a tiquismiquis? Me la suda. Con estas cosas me pongo mu negra, así que siendo a la hora que era pensé «Ya veré el vídeo cuando lo suban, y punto».

Por último, a quien tenía claro que no me iba a perder era a Richard Morgan. Ya me tenía enamorada con sus novelas Carbono alterado y Leyes de mercado, además de que lo conociera en la HispaCon de Dos Hermanas que tuvo lugar hace porrón de años. Recuerdo que acudí un día después de que empezara aquella convención, y al llegar todos mis colegas estaban emocionadísimos con él. Que si Morgan esto, que si Morgan lo otro… Yo no entendía a qué venía tanta euforia, hasta que me senté con él en una mesa de una terraza de un bar justo cuando este estaba contando chistes de guardias civiles en un perfecto castellano, ¡toma ya! Visto ahora en el Celsius, no ha cambiado nada. Tiene más canas y algo de tripilla, pero ¡qué bien se conserva el cabrón! Hasta mantiene intacto su sentido del humor. Así pues, tras su charla en este festival me uno a la iniciativa de que traduzcan sus obras de fantasía. Hace años que no leo este género, pero conociéndolo, seguro que su trilogía me va a encantar. Aunque me encantará más si lo vuelven a invitar.

Foto de la charla de Richard Morgan

Se notaba porrón que a Germán Menéndez le pirra Morgan. Un poco más y da la charla él solo XD
Foto de Daniel Pérez Castrillón

Uoh, uoh; un momento, un momento, que aún me falta un autor por mencionar: Lavie Tidhar. No me interesaba especialmente, pero sentía mucha curiosidad debido a que Elías Combarro siempre lo pone por las nubes. Fue precisamente este último quien lo presentó, y debo darle las gracias por su entusiasmo durante la charla porque, entre que las cinco de la tarde no es la mejor hora (con toda la comida aún en el estómago) y el tono monótono de este señor (creo que es la primera vez que no consigo seguir a alguien en inglés porque mi mente desconectaba y solo despertaba cuando Diego traducía), no resultaba fácil animarse. No obstante, me quedé con que este tipo hay que añadirlo a la lista de lecturas sí o sí. Ah, seguro que en persona es majísimo, pero admitidlo: más de uno estuvo a punto de caer en las garras de Morfeo. La hora, sí, la hora; muy mala…

Autores nacionales

Esta lista suele ser corta para mí. No me malinterpretéis, plis. A estas alturas deberías saber que, siempre que encuentro ocasión, reivindico que se lea más a autores españoles. Sin embargo, me cuesta animarme a darle un tiento a la literatura juvenil, y el festival trae a un gran número de autores para este público (e infantil) que no conozco, o solo me suenan, y en general sé que no voy a leer, sorry. Ya tengo bastante con mi pila de lecturas pendientes para un público adulto; es lo que hay.

Este año me interesaban especialmente: Guillem López, Sergio Morán y Teresa Valero (bueno, también Marta Junquera y Elia Barceló, pero ya las mencioné en la entrada anterior). Por cierto, el año que en mi lista, por fin, haya unas cuantas escritoras españolas de ciencia ficción (si no ha quedado claro, es el género que me mola, coñe) creo que lloraré de la alegría. Claro que, en la mayoría de los casos, supone pasar del relato a la novela, dado que desde hace unos años ya no se presentan antologías en el Celsius[²]. Ah, pero me consta que al menos dos autoras han publicado novela entre el año pasado y este. ¿Entonces? Claaaro, es que no las conoce nadie (Rocío Vega y Begoña Pérez)[³], mientras que a Javier Sierra, sí (siento ser pesada, pero no os hacéis una idea del shock que me llevé al leer su nombre como invitado —no me meto con su literatura, todos tenemos derecho a presentar nuestras obras, pero me jodió que se diera cabida en el programa a su charla «Claves ocultas de algunas obras maestras del Museo del Prado» ¡Toma ya! Dí que sí, hombre).

Sergio Morán, un encanto de tío. Foto de (y con) Daniel Pérez Castrillón, a quien le agradezco porrón que me haya dejado usar sus fotos =)

Sergio Morán, un encanto de tío.
Foto de (y con) Daniel Pérez Castrillón, a quien le agradezco porrón que me haya dejado usar sus fotos =)

¿Lo más gracioso de todo? Me perdí las charlas de estos autores. Buaaah… Snif, snif (maldita falta de sueño que te atrapa en la cama para volver a ser persona… y las tertulias de bar, ¡hm!). Afortunadamente, tuve la gran idea de comprarme sus libros el día anterior a sus charlas, porque después no era fácil encontrarlos. Y bueno, de lo que se trata es de promover la lectura (y las ventas), así que mi parte está cumplida aunque no los oyera en las charlas.

Mesas Redondas

Algo que eché en falta durante el festival fue que no se explotara más a los invitados; especialmente a los traídos de fuera. Recuerdo, en otras ediciones, no acudir a la presentación de varios libros, pero ir después a la mesa redonda que tenían estos autores y quedarme con la sensación de «Hmmm… Pues suena interesante lo que dicen. Les daré un tiento». Y mira que no me estaban vendiendo sus novelas, sino sus ideas sobre el género, pero a mí, personalmente, me convenció más.

Imaginaos una charla entre Lavie Tidhar, Ian McDonald y Richard Morgan sobre creación de mundos, por ejemplo. Un Claire North vs Joe Abercrombie sobre ciencia ficción vs fantasía. Shut up and take my money! Buah, se me ocurren tantas posibilidades… Y lo mismo con autores nacionales, claro. De los que estaban presentes en esta edición: Elia Barceló, Susana Vallejo José Antonio Cotrina hablando de literatura juvenil (que no leo, pero iría a esa mesa sin dudar —bueno, sí leo a Cotrina, que me encanta, pero lo que le han etiquetado como juvenil me parece de un oscuro delicioso); Víctor Conde y Rodolfo Martínez sobre Space Opera Made in Spain

En definitiva, y siempre desde mi punto de vista estrictamente personal, quizás no sea cuestión de traer a porrón de autores que den una charla y auh, sino agruparlos, enfrentarlos, que hablen, leñe. Está claro que los fans van a comprar sus obras sí o sí, por lo que hay que convencer a los que no se molesten en ir a sus presentaciones; me incluyo, me incluyo, jo.

Actividades alternativas

A diferencia de otros años, en esta edición del festival no he ido a ninguna. Bien porque me coincidía con otras cosas (con lo que me mola a mí el rol, jo —ah, por cierto, a ver cuándo hacéis una charla sobre La literatura y el rol, que ahí hay mucho de qué hablar), bien porque mi interés en alguna de las charlas era cero (léase las de Letras y Bits).

Si soy sincera, el año pasado me quedé un tanto despagada con las charlas llevadas a cabo en Letras y Bits. Mola que traigáis escritores/guionistas, pero o las preguntas no están bien conducidas, o los «autores» no se estiran lo suficiente. Al final me queda la sensación de «Mira lo bueno que soy y a las cosas que me tengo que enfrentar y lo bien que las soluciono», pero no me aportan información provechosa (es una opinión sesgada, claro: como amante de los videojuegos y escritora quiero saber cómo meterme en este mundillo o lo que me espera, pero nunca resuelven mis dudas). Por otro lado, ¿para cuándo temas de discusión jugosos? Estereotipos en las historias y los personajes, creadoras, diseñadoras, jugadoras.., ¿no habéis encontrado tías que puedan presentar las mesas? Lo siento, pero mientras esto siga siendo un desfile de pollas, voy a pasar mucho.

Y, hey, en este sentido doy el mismo toque de atención para las charlas de rol. Mojaos un poco más, coño. Que existimos.

Foto de la preparación de la comida pantagruélica

Esto NO me lo perdí este año. Faltaría plus.
Foto de Lola Robles

Conclusión

A pesar de que con todo lo que he dicho puede sonar a que el festival fue una mierda, ¡por Diox, no! Este año me lo he pasado de vicio y estoy convencida de que incluso me lo podría haber pasado mejor aún si mi cuerpo hubiera respondido acorde a mis intenciones.

Ciertamente, es la edición a la que menos charlas/presentaciones he ido, pero disfruté de todas y cada una de las que sí asistí. También, como dije en la primera parte de esta crónica, el ambiente ha sido inmejorable; y las tertulias de bar, superinteresantes. Aunque me quedé con ganas de poder charlar tranquilamente (jo, solo un ratito más) con Elías Combarro, Álex Páez, Bandinnelli (ahora que ya le había puesto cara, por fin), Sergio Llamas (lo siento, tío, no me acerqué a ti porque siempre te veía con más gente charrando y me daba cosa interrumpirte), Ricard Ruiz (menos mal que tú tienes menos vergüenza que yo y viniste a saludarme, porque como a Sergio, me daba no sé qué interrumpirte con toda la peña que quería hablar contigo), Jordi Balcells, Dioni Arroyo, Antonio Navarro (coño, me enteré por una foto que estuviste por allí), Ana Laín, Manuel de los Reyes, Anuska… Hmmm, casi todos son chicos. Bueno, bueno, puse a más chicas en la anterior entrega, ¿no? :-P

En cualquier caso, ya tengo el reloj en cuenta atrás para el festival Niebla y la CylCon (como le dije a Istel y a Pep Burillo, siento enormemente perderme la EuroCon, pero mi presupuesto no llega), y por supuesto, para el Celsius de 2017. ¡Que viene Joe Hill, colegas! Soy la mujer más feliz del mundo; lo demás no importa o es un plus (como Ann Leckie; tengo que ponerme con Justicia auxiliar, ya).

Pues eso, que mucho cuidado: el festival Celsius 232 es altamente adictivo. Y lo de insuperable… no me lo creo. Ahora sí, cuando el programa salga con más de una semana de antelación… el apoqueclipse estará cerca XD

Notas:

[¹]No dudo de las buenas intenciones, pero para un público entendido no basta. Ya no hablo solo de «Tú no has leído cifi en tu puta vida», sino de «¿Sabes algo de ciencia básica?». Me ha pasado en numerosas ocasiones. La historia es interesante, pero la base es para cortarse las venas. Hey, está muy bien eso de pensar que en el terreno cifi se pueden contar historias muy chulas, pero que se transmitan conceptos erróneos (y más a un público juvenil) lo llevo fatal.

[²]Oh, wait. That’s not true! En mi primer Celsius se presentó la antología sobre Akasa-Puspa, y las de Visiones y Fabricantes suelen estar presentes (una, otra o ambas) todos los años. Ojo, no me quejo de esto último, me parece genial y necesario, pero… ¿por qué no se presentó el año pasado el Alucinadas cuando tres autoras estábamos presentes en el festival? Ah, que no se presentaban antologías… Entonces, ¿por qué una de las entregas de Ácronos estaba en el programa? Este año teníamos Castillos en el aire y 13 monos (aunque César Mallorquí no acudió al final por problemas de salud), pero ni se planteó incluir en el programa Leyendas del Metaverso cuando Victor Conde, Susana Vallejo, una servidora y el editor, Rodolfo Martínez, estábamos por ahí; o Alucinadas II, estando Laura Fernández, Sofía Rhei y Susana Vallejo como seleccionadas en esa antología. Que me expliquen, algún día, por qué unas antologías sí y otras, no. Hacedme caso. No estoy hablando por hablar.

[³]Si tanto pica poner charlas/presentaciones de libros de autores que nadie conoce, ¿por qué no organizar una mesa con unos cuantos autores/autoras titulada Nuevas voces (de fantasía o de ciencia ficción)? En lugar de ocuparte dos o más espacios en el horario, te ocupan uno, y tú quedas como un señor por dar cabida a todo el mundo y promover su lectura. Ahí lo dejo. Pensadlo. En serio, apostad por más mesas redondas.

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