Crónicas del fin

Hoy vengo a hablaros de una historia que me ha encantado y que os recomiendo desde ya: Crónicas del fin, escrita a cuatro manos por Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina.

No es lo primero que escriben juntos, pero sí es lo primero que yo les leo a cuatro manos. Y si por separado ya me habían gustado, sin duda el tándem era garantía de calidad. No me equivoqué. Ha sido una gozada leerlos. Pero ¿qué es Crónicas del fin?

La historia habla de un mundo roto, un futuro en el que la locura ha rasgado el cielo y ha dejado pasar brutales criaturas de pesadilla que han devorado y conquistado la Tierra. ¿Qué hay después de un desastre así? Un planeta en ruinas, pero también un planeta nuevo; terrorífico y perturbadoramente hermoso al mismo tiempo.

A través de los dos personajes principales, Adra y Gale, iremos descubriendo, poco a poco, la composición de este nuevo paisaje, de la vida que se ha aferrado a él y de qué manera. Sé que no estoy diciendo mucho, pero es que todo lo que explicase se quedaría corto. Esta es una de esas historias en las que es mejor no decir demasiado y que cada cual vaya descubriendo sus secretos. Es posapocalíptico, es terror, es magia… Es un compendio de cosas varias que encajan a la perfección y lo convierten en algo tan creíble que da miedo y enamora al mismo tiempo.

Antes de entrar a valorar más cosas, quiero comentar la concepción de este proyecto. Una historia por entregas, como episodios de una primera temporada.

1.cieloCuando leí la primera, El cielo roto, me dejó boquiabierta, y eso que solo era la presentación del mundo y los protagonistas, pero las descripciones eran tan potentes que casi me estalla la cabeza. Ahora bien, aunque no me molestó el cliffhanger del final porque me parecía un reclamo perfecto para enganchar a la «audiencia», sí me di cuenta de que no iba a picar otra vez, como me ocurrió con la serie Horizonte Rojo de Rocío Vega. Me explico: no leería las siguientes entregas hasta que la temporada estuviera completa. Como cuando veo una serie en Netflix: ¿están todos los capítulos? Perfecto, a darme un atracón.

En este caso, la decisión supuso esperar más de medio año hasta que salieron todos los capítulos, pero me alegro de haber esperado, porque me conozco y sé que la historia no me habría llegado tan hondo si lo hubiera leído al ritmo de publicación. Me habría gustado, por supuesto, pero el impacto no habría sido el mismo.

2.diosDe hecho, cuando hace unas semanas empecé por fin con El dios en las alturas, me costó volver a conectar con los personajes que tanto me habían intrigado en El cielo roto. Por otro lado, lo que contaban estaba bien, pero no era tan espectacular como el arranque. Incluso el cliffhanger de final de capítulo me dejó un tanto fría. Digamos que no me desprendía de la sensación de estar ante un capítulo de transición. Hmmm… No es correcto del todo dado que estaban presentando al grupo de milicos chungos, pero sospecho que cierto detalle tuvo la culpa de que no conectara del todo, porque cada vez que lo leía guiñaba un ojo, como un tic molesto.

¿De qué hablo? Pues de algo que ya me ocurrió cuando leí la antología Fragmentos de la tierra rota de Elaine Vilar Madruga. Esto es: emplear la palabra hombre como sinónimo de humano o humanidad, además de hablar de «sus hombres» para referirse a la tropa (grupo de gente) que Ciara (una mujer) tiene bajo su mando.

Seguro que hay quien piensa que eso es una tontería, pero a mí, desde hace un tiempo, me resulta cada vez más molesto, y en particular lo de «sus hombres», por una sencilla razón: en efecto, visualizo hombres, solo hombres, así que no puedo evitar preguntarme «Y la tocha esta, ¿de dónde ha salido si la base la forman todo tíos?». Y si, además, de repente aparece otro personaje que resulta ser otra tía, pero estaba entre «sus hombres», pues… no hace falta que siga explicándolo, ¿verdad? Como digo, es algo que antes ni me fijaba y yo misma lo utilicé en mis textos, años atrás, pero ahora me descuadra y a veces hasta ralentiza mi lectura.

Ahora bien, pasado este bache, me leí las siguientes tres entregas en un suspiro, una detrás de otra. Y no solo porque al no tener que esperar al siguiente capítulo lo tenía más fresco y conectaba mejor, sino porque, de nuevo, las descripciones del mundo son grandiosas.

3.testamentoEn Testamento, por ejemplo, el asentamiento que se describe me parece fascinante. No ya por el hecho de que se haya erigido en el cadáver de una criatura gigante[¹], sino por el aprovechamiento que se hace de él para diferenciar «edificios», plazas, etc., además de lo que eso supone para la distribución, claro. Por otro lado, con la aparición de nuevos personajes se describe también profesiones (algunas ligadas directamente al aprovechamiento del cadáver), así que imaginaos, con lo que a mí me gusta la creación de sociedades, la de babas que me cayeron mientras lo leía sin dejar de sonreír de oreja a oreja.

4.tormentaSorprendentemente, la cuarta entrega, El ojo en la tormenta, no resultó ser un capítulo de transición sin más, como me temía. Bueno, en realidad sí lo es, con todos esos momentos en el que entran en juego flashbacks que nos ayudarán a rellenar huecos. Sin embargo, aunque la historia en sí no avanza hasta casi el final, lo que se cuenta es muy ameno, interesante y proporciona suculentas pistas sobre lo que está pasando realmente, y que se acabará descubriendo en el siguiente y último capítulo.

5.requiemRequiem, la última entrega, es un castillo de fuegos artificiales, sangre y vísceras. Un final de temporada como está mandado y con sus correspondientes sorpresas. Fue un poco «Oh…» que mi hipótesis sobre Gale no se confirmara, aunque eso no quita que me molara estar equivocada y tampoco restó impacto a las cosas que se descubren y que me hicieron sonreír. Porque, joer, me habían dado las pistas a lo largo de todos los capítulos, pero se me pasaron por alto. Mola, porque eso significa que Gabriella y Cotrina supieron jugar muy bien con el lector. En definitiva, que este último capítulo me dejó un buenísimo sabor de boca, especialmente por cómo rematan la historia.

Dicho todo esto, imagino que a estas alturas os habréis dado cuenta de que esto no es una reseña, sino un texto fangirl total. Tampoco he pretendido ocultarlo. Cuando algo me gusta de verdad se lo tengo que gritar al mundo, no lo puedo evitar, y Crónicas del fin se lo merece. Así que imaginaos mi alegría cuando me enteré hace poco de que va a salir en papel, todo juntito y también con una portada chulísima de Libertad Delgado. ¡Yujuuu! \o/

6.cronicas

Portada de la edición en papel. Una preciosidad.

Por supuesto, ya no están disponibles las entregas en ebook, así que no vais a poder abalanzaros ahora mismo a comprarlas, como seguro que estáis deseando, peeero solo hay que esperar unas semanas de nada para conseguirlo en papel. ¡Sale en mayo! Ueeeh… Creedme, es una compra que merecerá la pena. Yo misma tengo intención de agenciarme un ejemplar a pesar de tenerlo en formato electrónico. Primero porque era lo que pensaba mientras lo leía («Quiero esto en un solo volumen y en papel»), segundo porque quiero contribuir a que se vendan muchos ejemplares, y así la editorial Alethé se anime a publicar la segunda temporada más adelante. Vamos, quiero mi segunda temporada, faltaría plus.

Y poco más puedo decir salvo que, si no ha quedado claro ya, me declaro megafan de Crónicas del fin en particular y de Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina en general. Garantía de calidad, oiga.

¡COMPRADLO!

Nota [¹]: Esto me recordó un poco a la novela Las puertas del infinito, escrita por Cotrina y Conde. Aunque el gigantesco animal sobre el que se erige la ciudad no está muerto, sino peligrosamente dormido.

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4 thoughts on “Crónicas del fin

  1. Por curiosidad… ¿qué alternativa sugieres para “sus hombres”? “Sus tropas” funciona, pero es mucho más llamativo que “sus hombres”, que, para un lector o lectora que no tenga tus reparos, es un término casi de background (es la diferencia entre decir “- Hola -dijo” y “-Hola -canturreó”: uno te aporta información casi sin percibirlo, el otro exige tu atención). “Sus soldados” produce (o al menos, a mí) la misma imagen de un contingente masculino.

    Y conste que a mí “hombres” como sustituto de “humanidad” también me molesta mucho. Incluso uno de mis finales favoritos de la ciencia ficción, el de “The Genocides”, de Thomas M. Disch, me fastidia un pelín por concluir con “Not, however, man”, cuando el sentido es “Not, however, humankind” (aunque es comprensible en una novela de 1965). Pero en “sus hombres” no veo una alternativa que sea a la vez equivalente, clara y discreta.

    [Nota: 0% interés en polemizar. La pregunta es sincera. Alternativas válidas bienvenidas. Seguro que se me está pasando por alto alguna obvia.]

    • Entiendo el porqué de la pregunta, perfectamente.

      Te puedo decir lo que suelo poner, aunque no siempre es la misma solución porque varío según el contexto. O tiro de un genérico, o especifico profesión. En el primer caso, el que más utilizo es «su gente», y alguna que otra vez «sus subordinados». La verdad es que «su tropa» creo que no le usado nunca, qué cosas. En el segundo caso: sus soldados, sus mercenarios, sus whatever. Como ves, aunque el neutro también puede hacernos pensar en un único género, porque es a lo que estamos acostumbrados, para mí es preferible a «hombres», porque eso sí restringe mucho más.

      Pero vamos, el que más uso es «su gente» y todos los demás, pues para no repetir.

  2. El problema que le veo yo a “tu gente” es que no me parece nada natural. Quiero decir, no creo que haya oído nunca usarlo, excepto en contextos de familia (donde “tu gente” significaba “tus familiares, con los que sueles tratar, independientemente del grado de consanguinidad”.

    • Vaya. Yo sí que lo he oído en otros contextos, y quizás por eso mismo no me resulta raro. Tal vez si se extendiera más el uso, acabaría siendo norma. Digo yo.

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