The 100

The 100 es una de esas series que tardé muchísimo en empezar a ver. La idea de un Sensación de vivir campestre no me terminaba de llamar. Sí, claramente era un prejuicio, pero entendedme, con una sinopsis abreviada tal que «Cien adolescentes (todos sanotes y ninguno feo) que viven en una estación espacial son enviados a la Tierra para comprobar si es viable tras un desastre nuclear ocurrido unos cien años atrás», ¿qué iba a pensar? ¿Adolescentes sueltos por el campo sin supervisión? Dos y dos, vamos. O eso me imaginé.

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Tamos guarros pero sanotes.

Sin embargo, tras leer en mi FB la recomendación de dos colegas de cuyo criterio me fío, unido al hecho de que me había quedado sin nada que ver y también me apetecía algo cifi, pues decidí darle una oportunidad siguiendo mi regla de los tres capítulos. Si al tercero la serie no tiene suficientes elementos interesantes o los tiene cabreantes, la doy por perdida.

Así pues, me puse con ella sin demasiadas expectativas. Y bueno, la presentación de cómo está organizada la sociedad en la estación me moló, aunque claro, soy bastante fácil de contentar en ese asunto y más si se trata de un entorno cerrado. Ahora bien, tuve que hacer mucha suspensión de la incredulidad sobre todo con temas científicos y… también con los que son de cajón. Es más, a día de hoy (estoy con la segunda temporada) lo sigo haciendo. Cuando aparece algún elemento para justificar X (o no), pienso de inmediato «Y una mierda». No obstante, la historia me tiene lo bastante enganchada para que me moleste un segundo e inmediatamente pueda seguir el hilo sin problemas.

Si no habéis visto la serie y seguís mi regla de los tres capítulos, os spoileo algunos detalles, que claman suspensión de la incredulidad, para que estéis prevenidos:

  1. Para llevar los últimos años con problemas de racionamiento en la estación, están todos muy sanotes. Como comentaba: y una mierda.
  2. Aunque todos han nacido en la estación, se pasean por la superficie de la Tierra (con su gravedad y terreno nada plano) como si lo hubieran estado haciendo toda la vida. Y una mierda.
  3. Solo han pasado cien años. ¿Y la radiación? No sé, a mí me parece poco tiempo para que no quede rastro. «Ah, no me he muerto. Eso es que todo está perfecto». ¿Ein? Esto lo medio justifican en la segunda temporada, aunque yo me quedé en plan «Sí, sí, claro, claro, lo que tú digas, sigamos con lo que importa».
  4. Uno de los protas es el mejor rastreador del grupo porque lo estudió en la estación. WTF?

Seguro que me estoy dejando unos cuantos detalles más, pero vamos, que mientras unas cosas se las curran, otras… En fin.

Entonces… ¿cómo es posible que esté enganchada a esta serie como una perra? Porque cumplió con la regla y el final del tercer capítulo me hizo exclamar: Rediox. ¿Acaba de pasar lo que creo que ha pasado? Ah, pues esto no va a ser una serie moñas como pensaba.

Eso, junto a que desde el principio detectaba pequeños detalles que me recordaban a El señor de las moscas (y que el personaje de Bellamy Blake apuntaba maneras y, para mí, es el que mejor está desarrollado en la serie), me terminaron de convencer. Porque claro, nada tiene que ver el hecho de que los capítulos terminen con cliffhanger de esos. Por supuesto que no.

Ains… Ahora mismo estoy con la segunda, y me estoy arrepintiendo muchísimo de no haberme esperado a que esté completa. ¿A quién se le ocurre? Con lo agradecidas que estarían mis uñas… Por cierto, vaya intro de la T2 muyyy a lo JdT.

Ah. Por si alguien se lo pregunta: no, no me he leído la novela y no estoy segura de que vaya a caer en la tentación. Leí hace tiempo una reseña en un blog (no consigo acordarme de cual; juro que lo he buscado) y en cierto sentido confirmó mis sospechas: no tendría paciencia. Y es que para mí, leer juvenil y verlo no es lo mismo. Uno requiere esfuerzo; el otro no, básicamente.

Pues eso. Que si no la habéis visto, os la recomiendo. Sobre todo si sois capaces de obviar unos cuantos detalles y tenéis en mente que es una serie de la CW.

Publicado en Series.

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